
Al reloj de mi pueblo
se le ha caido un aro
de horas, silencio
en una cara
de su cuadrado
ceguera de tiempo
de amapolas.
Voló una tarde fria
de invierno
de escarcha
de tristeza
yo pienso
que queria
volar como
paloma.
Sus agujas
el uno,
el dos, la sexta
la hora de las doce
se fueron
a la escuela,
del tiempo
perdido
analfabetas de palabras
y de agonias repletas.
Lo miro , lo remiro
desde mi ventana
quieta,
el hueco de sus
horas
me atrae,
me desvela
me dibuja silencios
en mi tristeza.
Por el hueco, por el gris agujero
de esas horas
ahora anidan
las palomas.
Con su aleteo
con su grito
van dando
en la mañana
la una, las dos
la sexta..
son ellas
las palomas
el parche
del reloj
en este dia de sombras..
Al reloj de la iglesia
se le volaron las horas..
se unieron a mi alma
quietitas toDas..
para esperar tu venida
para acariciar
mi espera.

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